Dicen que a las palabras se las lleva el viento, yo creo que es la voz la que acaba muriendo en el olvido. Ese día en el que el sonido de una persona ya no nos da miedo, es el punto de inflexión, el momento de saber que ya no hay vuelta atrás, que la vida es mejor sin el/la, que la sonrisa no tiene precio y que a ti, a ti te encontré en la calle.
Olvidaré tu voz mientras olvido que soy yo
quien te busca a través de la memoria
mientras siento que tu presencia me olvida también
y sé que mi corazón se vacía
en mis dedos que se cobijan en el centro de mis días
que soy perdedor de profesión
pero sé que tu cuerpo no es mi tumba
y conozco tu miedo...
olvidaré tu voz
lucha ahora o marcha para siempre.
Olvidaré tu voz mientras olvido que soy yo
quien te busca a través de la memoria
mientras siento que tu presencia me olvida también
y sé que mi corazón se vacía
en mis dedos que se cobijan en el centro de mis días
que soy perdedor de profesión
pero sé que tu cuerpo no es mi tumba
y conozco tu miedo...
olvidaré tu voz
lucha ahora o marcha para siempre.
Brutal Carmen, me encanta! Besos!
ResponderSuprimirYo, sin embargo, tardaré en olvidar algún que otro timbre de voz. Inolvidable por insoportable.
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